Brújulas y relojes

Las primeras brújulas se utilizaron en la China del siglo IX, y eran sencillamente una aguja imantada en un recipiente lleno de agua. Apuntan al norte magnético, que no coincide con el terrestre, y se basan en la existencia del magnetismo en nuestro planeta. Existen brújulas especiales que usan musulmanes y judíos, y que marcan respectivamente la dirección de La Meca y de Jerusalén.

Los relojes han figurado durante siglos como piezas importantes en el amueblamiento de salones, para lo cual se construían con diversas formas decorativas. Prescindiendo del reloj de arena, que viene usándose desde las civilizaciones griega y romana para medir lapsos cortos y prefijados, los relojes fueron usados en cantidad muy pequeña hasta finales del siglo XIII o mediados del siglo XIV, época en la cual se inventó el motor de resorte o muelle real, difundiéndose el uso del reloj-mueble en el siglo XVI.