Collares

Este collar está formado por una cruz de Caravaca de 9,0 x 4,5 cm, y 26 eslabones de forma de "8" de 4 x 2 cm aprox. La principal dificultad en este trabajo es que se realizó en una sola pieza, es decir, que los eslabones no fueron tallados de forma individual y luego colocados uno a uno. Esto obliga a un trabajo arduo y laborioso, pero pienso que el resultado es muy satisfactorio. Podréis observar que no existen soluciones de continuidad en la superficie de los eslabones.

Los romanos consagraron el pavo real al Dios Juno, seguramente por su gran belleza y a la vez para simbolizar la propia consagración de las princesas, de ahí la importancia de collares y joyas evocando a tan bienaventurada ave.

Para los primeros cristianos, simbolizaba la vida eterna, representada normalmente con el abanico de sus plumas desplegado.

En estos collares, igual que en la primera imagen, se puede observar que el procedimiento de obtener la cadena es el mismo: todo de una pieza.

Este último collar muestra una estrella de ocho puntas, y como siempre está sacado de un sólo bloque de madera sin ningún tipo de ensamblaje posterior.